Sebastián Villa: polémicas, lesiones y su resurgir para ser campeón en Boca – Fútbol Internacional – Deportes

Sebastián Villa sabe lo que es patear un tiro libre definitivo, con una caldera de fondo como La Bombonera repleta, temblando de pasión. Sabe lo que es embocar un gol de tiro libre para fanar el título en Argentina. Sabe lo que es venir del banco para ser el héroe. Sabe lo que es alcanzar la gloria en ese club exigente. Pero Villa, el campeón, también sabe lo que es jugar al borde de un precipicio.

Cuando la pelota cruzó el área y voló directo hacia la red, la afición de Boca se quería venir abajo para abrazar a ese colombiano que les daba, con esa genialidad de pegada, parte del título que luego refrendó otro colombiano, pero de River, Miguel Borja, con los goles a Racing que terminaron por favorecer al enconado rival.

Villa no sabía si gritar gol, o llorar, o hacer las dos cosas a la vez. Sus lágrimas eran como si emanaran de una fuente profunda. Fue una catarsis del que anhelaba y deseaba y rogaba por un desahogo como este. Porque hoy es campeón, hoy es héroe, hoy es el jugador que en la cancha todos quieren ver. El problema es que afuera de ella, las sombras siguen rondando.

Luces y sombras de Villa

Sebastián Villa se lamenta tras fallar su cobro en la Copa Libertadores.

Fue el 27 de junio del 2018 cuando Sebasrtián Villa se vistió con la camiseta de Boca. Llegó precedido por varios históricos colombianos que allí brillaron. No tardó en demostrar que lo suyo era talento puro. Se compenetró con ese equipo y con esa afición. Vivió las dolorosas, como la Libertadores perdida en el Bernabeú contra River, o las lesiones, como la reciente que lo tuvo marginado en parte clave del campeonato. También ha vivido las gloriosas, una Superliga, una Supercopa, una Copa Argentina, dos Copas de la Liga, y ahora, la corona del título del campeonato.

Pero fuera de la cancha, es otra historia. Villa no ha tenido paz. No se ha ganado su paz. Su historia en Boca Juniors ha tenido todos los tintes. Villa ha vivido en controversia, ha merodeado entre la polémica. Su inagotable técnica ha chocado de frente contra su inagotable dote para el escándalo. Villa ha ocupado las páginas deportivas con la misma exposición que con las páginas judiciales.

Ha repartido su tiempo entre las canchas y los tribunales. Y sus aviones tácticos fueron opacados por los peritajes, los chats privados, las grabaciones, los videos, lo que dicen los abogados, los jueces, la prensa… Un tormento a diario.

En 2020, el año de la pandemia, estalló su primer gran escándalo. Fue el caso de su presunta agresión física a su expareja, Daniela Cortés, quien lo acusó de maltrato físico y psicológico. Fue una ‘bomba’ en la prensa argentina que todavía tiene ecos. El juicio oral está suspendido.

Y tal dificultad no esclarecida fue un impedimento para que regresara a la Selección Colombia. Siempre que su nombre medio sonó para las convocatorias, la opinión pública le puso un muro inquebrantable.

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Juan Mabromata. AFP

Por ese entonces hubo más problemas, la justicia no lo dejaba salir del país, él se quería ir. El club tampoco le abrió la puerta. Villa desesperaba. Un día, incluso, se despidió de todos sus compañeros luego de un entrenamiento, apartó sus pertenencias del club, se iba o se iba, y le pidió al Consejo de Fútbol que aceptara la oferta del brujas de belga. Se quería ir sí o sí. Y no pudo. No salió. Su destino era seguir, ser campeón.

Pero antes de eso, los líos no han parado. En 2021, la prensa dijo que Villa, junto a Edwin Cardona, y su compañero de equipo Carlos Zambrano, llegaron en estado de ebriedad a un entrenamiento antes de un partido contra Newell’s Old Boys. ¡Escándalo!

A eso se le suma una sanción del club porque un día, por una emergencia familiar, tomó un avión y se fue a Colombia. Para colmo, también es recordada la suspensión de 6 partidos que le impuso la Conmebol y una multa de 30 mil dólares tras verso involucrado en una gresca en el partido de Copa Libertadores Contra el Atlético Mineiro…

A mediados de mayo del 2022, otro tormento: fue acusado por segunda vez de violencia de genero y agresion sexual hacia su pareja sentimental. Se lo acusó de abuso sexual, violencia de género y tentativa de homicidio.

Villa, incluso fue sometido hace poco a una pericia psicológica. “Hay ciertos condicionantes que construyen que una persona no tenga empatía y termine por ser un agresor sexual. En ese contexto es que se realiza la pericia psicológica, para ver frecuentes son las relaciones afectivas que tuvo, cómo fue su infancia, relaciones amorosas, psicosociales , y todo lo que termina por construir la psiquis de una persona”, dijo entonces el abogado de la denunciante.

el desahogo

Foto:

Efe – Archivo EL TIEMPO

En medio de todo ese tormentoso presente, Villa dejó de dar su mejor fútbol para Boca, y entonces apareció una lesión en los meniscos por la que fue operada y se perdió gran parte de la temporada.

Pero volvió, y lo hizo para sacudirse, como quien quiere dejar atrás ese vendaval de tormentos que lo agobian. Volvió porque Boca lo extrañaba y lo necesitaba. Y en el partido definitivo del título, el domingo pasado contra Independiente, sacó del sombrero ese golazo de tiro libre que le sacó sudor y lágrimas.

“Poder aportar fue importante y más por el gol, lo que significaba después de la lesión y miles de cosas que he pasado, se me salen las lágrimas. Lo dedico a mi familia, a mi mamá, esto es por ella, día a día me he superado”, dijo un emocionado Villa, frente a las cámaras, con la bandera de Colombia como capa, luego de ser el héroe del título de Boca.

Villa, de acuerdo a cifras de Transfermarkt, acumula 145 partidos con esa camiseta, ha aportado 27 goles y 29 asistencias, lleva 6 títulos…

Lo que vendrá para su futuro, quizás ni él lo sospeche. Es que su vida y su carrera han sido una desenfrenada montaña rusa, un vendaval que sopla y sopla y no se detiene y no se sabe que nuevos vientos traerá…

PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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